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“Diálogos PUCV en torno al reconocimiento, la hospitalidad y la misión” es un libro recientemente editado por Ediciones Universitarias de Valparaíso y que nace al alero de varias jornadas de reflexión en torno a la identidad institucional de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, en sintonía con el camino sinodal de los actuales tiempos.

En las reuniones sostenidas durante ocho meses – coordinadas por la Vice Gran Cancillería y la Cátedra de Sello Institucional- se examinó de manera interdisciplinaria e intergeneracional, y desde la experiencia cristiana de cada participante, Ex Corde Ecclesiae, debatiendo sobre la realidad actual de la Iglesia, la PUCV, el país y el mundo, desde el ideario planteado por el Papa Juan Pablo II y en sintonía con lo expresado por el Papa Francisco, todo en ambiente colaborativo, de respeto y de convergencia del diálogo.

En las ocasiones, participaron 13 académicos y académicas de diversas áreas disciplinares haciendo una relectura de Ex Corde Ecclesiae: María Teresa Blanco de la Escuela de Comercio; Manuel Bravo y Cristian Merino del Instituto de Química; Patricio Cáraves y Arturo Chicano de la escuela de Arquitectura y Diseño; Lorena Carvajal de la escuela de Derecho; Cristián Eichin, Juan Pablo Faúndez y Loreto Moya de la Facultad Eclesiástica de Teología; Claudio Elórtegui de la Escuela de Periodismo; Ricardo Gatica de la Escuela de Ingeniería Industrial; José Marín del Instituto de Historia; y María Soledad Quintana de la Escuela de Trabajo Social.

Para conocer más sobre este camino, el Vice Gran Canciller de la PUCV, Fr. Cristian Eichin Molina OFM, nos comenta cómo fue el proceso y los resultados del mismo.

¿Cómo nace esta iniciativa?

“Nace en el contexto de la Cátedra Sello Institucional, liderada por el Vicerrector de Desarrollo del momento, Arturo Chicano. Se nos ocurrió crear una instancia de reflexión sobre la identidad institucional y vimos que era oportuno releer la constitución apostólica Ex Corde Ecclesiae, a partir de un contexto muy particular, que era la situación que estábamos viviendo a nivel país, a nivel universidad y la región. Pensamos en reunir a un grupo de académicos y académicas que fuese representativo, intergeneracional e interdisciplinario.

Nos encontramos con que todos los años algo se hacía por el aniversario de la Ex Corde Eclessiae, pero quisimos hacer una relectura desde lo que estamos viviendo como universidad, la vimos también desde la pastoralidad que ha implementado el Papa Francisco para nuestros tiempos. La tomamos como una universidad que está al servicio de una misión pastoral de la Iglesia.”

¿Qué sentido encontraron en Ex Corde Ecclesiae?

“La escribió Juan Pablo II hace 32 años y en los últimos tiempos el Papa Francisco ha incorporado una nueva reflexión al sentido de lo que es una universidad católica. Entonces pensamos en que era la oportunidad para leerla, entender los nuevos conceptos, las ideas del Papa Francisco en un contexto nacional y de la PUCV distintos. A nivel institucional, estábamos con el tema de la reforma de estatutos y el cambio de rector, y en las campañas se levantaron muchas ideas de qué es la PUCV”.

¿Cómo surge la idea de editar un libro en torno a estas reflexiones?

“Lo de libro fue dándose en el tiempo, no fue lo primero. Nos juntábamos a conversar pero nos fuimos dando cuenta que lo que salía de esa conversación, debía regalarse a la universidad. Era muy profesional pero además una visión muy cristiana de lo que queríamos de la PUCV. El perfil de los académicos presentes era de alto compromiso con la PUCV, pero también de una vida cristiana que se manifestaba en su pasión por la Iglesia, plasmadas en sus reflexiones. El libro evidencia eso muy claramente: el sueño de una universidad católica en el contexto en que estamos”.

¿Cómo fue la experiencia de juntar académicos y académicas de distintas disciplinas y edades?

“Fue enriquecedor. Tratamos también de ver el tema de paridad, varones, mujeres, además de interdisciplinario e intergeneracional. Primero, no todos se conocían, algunos solo se ubicaban. Esta instancia permitió conocerse y con eso de crear una cierta cercanía, permitió empezar a conversar desde ahí. Este eres tú, este soy yo, y cómo empezamos a conversar sobre algo en común. Como a partir del diálogo podemos afectarnos para bien y desde ahí construir algo en común.

Todos quedamos con un buen sentimiento de fraternidad y opinando que fue hermoso el conocernos y trabajar juntos. Son distintas posiciones, ideas, disciplinas, pero todos pudimos combinar bien, logramos una comunidad de reflexión. Hay diversidad y ésta no siempre se combina bien entre las partes distintas, pero esta vez se sintió que la diversidad llevó a una unidad en la reflexión, en tolerancia a las diferencias disciplinares, políticas e incluso de visión de iglesia. Eso fue un aprendizaje y enriquecimiento para todos.

También vivimos un proceso de lo virtual a lo presencial. Cuando se liberaron los aforos, teníamos ganas de juntarnos y así lo hicimos en torno a una mesa y la palabra”.

¿Cómo se vincula la misión de una universidad católica con el Ex Corde Ecclesiae?

“La universidad católica en su origen y sentido, se entiende como nacida en el corazón de la Iglesia, y es el espacio y camino de la misión de ella. La misión de la Iglesia es anunciar a Jesucristo que viene a proponernos el Reino de Dios, viene a sanarnos, a ponernos una cosmovisión distinta en nuestras relaciones con los demás. Entonces, la universidad se va entendiendo como aquella parte que tiene una misión clave: el anuncio de Jesucristo. Cuando habla una universidad católica, se habla de Iglesia. No son cosas distintas. La universidad católica es la misión de la Iglesia en concreto”.

¿Dónde se concreta?

“En la búsqueda del saber, en el diálogo entre fe y razón, en la propuesta de la dignidad de la persona, se centra en la persona humana en cuanto a criatura de una ser amado por Dios, sobre todo concretado en la docencia y en la investigación, como el espacio de la búsqueda de la verdad”.

¿Qué tanto de la Ex Corde y la universidad católica está en el libro?

“El mismo título del libro lo dice: “Diálogos PUCV en torno al reconocimiento, la hospitalidad y la misión”. Son tres conceptos nuevos que hablan hoy en día de la misión de la Iglesia. Reconocimiento es un concepto sumamente antropológico, muy humano, que busca reconocer en el otro a uno muy distinto a mí, pero que juntos formamos un nosotros. El otro es distinto pero al mismo tiempo un regalo para uno. El segundo concepto es la hospitalidad, la universidad tiene que ser un lugar de recibimiento, de inclusión, que se acoge al otro en su alteridad y que también es bienvenido. El último es la misión porque la universidad es la misión de la Iglesia, que tiene una tarea en la academia, en la sociedad, en la región, en el territorio, etc. Su misión es proponer a Jesucristo como una buena noticia y los valores del reino de Dios.

Estos conceptos no son contrarios a lo que dice Ex Corde Ecclesiae, sino que es lo que podemos traducir hoy de ese texto. Vemos que la misión de la Iglesia es el diálogo, la universidad católica tiene que ser dialógica, tiene que ser un espacio también del reconocimiento, un lugar de la hospitalidad y de la misión. Y aquí vinculamos la misión con la pastoral universitaria, la que viene a concretar la misión de la iglesia en la universidad.

La pastoral es ese espacio de pensar la universidad católica y su pastoralidad. Hablo de la pastoral de la PUCV porque eso abarca todas las personas de la Institución, no solo los alumnos. Los estudiantes pasan, los que quedamos somos los académicos, los funcionarios, por eso hablamos de la pastoral PUCV. También para proponer otro tipo de relacionalidad, no por estamentos, sino que sea interestamental, que los académicos y funcionarios puedan vivir juntos la pastoral, que se den dinámicas de iglesias y no de parcelas, de grupos”.

¿Qué desafíos plantea el libro?

“Muchos. Un tema fuerte es el cambio generacional que estamos viviendo en la universidad y eso es un gran desafío. Las nuevas generaciones tienen muchas fortalezas, pero también hay una riqueza institucional y tenemos que integrarnos a esa misión de universidad católica. Este libro está pensado también en las nuevas generaciones que están llegando, que a veces vienen de otras zonas e incluso de otros países, pero también con otras experiencias religiosas, espiritualidades muy válidas. Queremos invitarlos a integrarse en esta misión de universidad católica.

También están los desafíos de la nueva rectoría con nuevas autoridades; además estamos en el proceso de reforma de los estatutos; y el Plan de Desarrollo Estratégico. La presentación de este libro quiere ayudar en ese proceso del PDEI, mostrando a la comunidad universitaria que el Plan tiene que considerar la identidad y misión de la PUCV, que tiene como centro a la persona humana y que está al servicio de la humanidad”.

¿Tienen pensadas algunas otras formas de comunicar este mensaje, además del libro?

“Hay varios proyectos. Aparte de la divulgación misma del libro, queremos llevar los contenidos en los talleres y diplomado de docencia universitaria. Como información de los nuevos profesores que están incorporándose a la universidad.  A propósito del recambio generacional, este es el espacio donde podemos tomar contacto con los nuevos profesores.

En algún momento queremos llegar al mundo de la formación de postgrado y formación continua. También buscamos traducir esto en contenidos para la formación fundamental, que son los espacios donde se toma contacto con la mayoría de los estudiantes. Y si hay otras iniciativas, bienvenidas y las podemos ir trabajando”.

¿Cuál es el gran mensaje que nos deja el libro?

“El gran mensaje es el diálogo, que se constituye en un gran regalo, en un don que Jesucristo nos dejó a todos. Por el misterio de la encarnación, Dios a través de Jesucristo, le habla al hombre, y nosotros podemos comunicarnos con Dios a través de Jesucristo.

Y ese es un gran don tanto para nosotros como para nuestra sociedad. Estamos llenos de monólogos por todos lados, y donde la palabra cada vez vale menos. La universidad tiene esta gran tarea, de ser un espacio de diálogo. Ese es el gran mensaje, ser PUCV hoy en día es ser hombre y mujer de diálogo entre nosotros, entre las disciplinas, entre los distintos saberes, entre las personas, entre los estamentos, y también con el territorio. El diálogo significa hacer cruzar la palabra en el otro, no para atacarlo, sino que para decirle quién soy yo, quién eres tú y reconocerte como otro, acogerte”.

Finalmente, el padre Eichin agradece a cada uno de los autores por su dedicación y considera que todos y todas aprendieron mucho del otro, en un espacio de acogida y servir a la Universidad. “Ojalá puedan surgir otras iniciativas similares de la identidad institucional y esto no quede como un evento aislado, que sea parte de un proceso de crecimiento de nuestra misión”, finaliza.

 

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